El Aloe arborescente es un arbusto suculento ramificado con hojas agrupadas en las puntas de las ramas. Puede crecer hasta 10 pies de alto y ancho, con hojas de hasta 24 pulgadas de largo. Durante el invierno, florece con racimos de color rojo o naranja. Se encuentra principalmente en el sur de África.
Para cultivar y cuidar el Aloe arborescente, se recomienda colocarlo cerca de una ventana con mucha luz indirecta en el interior, y en una sombra ligera en exterior. Es importante proporcionar un buen drenaje en el suelo para evitar la pudrición de las raíces. Se debe regar regularmente, pero permitiendo que la tierra se seque entre riegos. Aunque generalmente no requiere fertilizantes, se puede utilizar un fertilizante diluido para obtener mejores resultados. La planta se puede trasplantar y también se puede propagar a partir de compensaciones o semillas.
Es importante tener en cuenta que, aunque el Aloe arborescente tiene propiedades beneficiosas para los seres humanos, puede ser tóxico para perros y gatos cuando se ingiere.
La planta se encuentra en varias formas y variantes y se puede ver en diferentes fotos en la galería adjunta.
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